Kazajistán desempeña un papel clave: su PIB ha crecido a tasas superiores al 45% en los últimos años. Además, el poder adquisitivo per cápita del país es relativamente alto en la región -superando incluso a Rusia en algunos análisis- y ha recibido importantes flujos migratorios procedentes de Rusia como consecuencia de los acontecimientos bélicos.
Otros países como Georgia y Azerbaiyán muestran una apertura progresiva y un entorno cada vez más favorable para los negocios, mientras que Uzbekistán se ha consolidado como uno de los principales socios comerciales de Rusia y receptor destacado de inversiones rusas.
Se trata de una actuación de carácter multisectorial motivada por el gran crecimiento económico que está experimentando las economías de estos países de la extinta Unión Soviética.